Nov 03, 2016

El velo de la novia: consejos sobre tipos, cómo y cuándo llevarlo

Por Keyla Díaz, autora de Tendencias de bodas

Velo sí, velo no… No hace falta que deshojes la margarita para decidirte, si esta duda te invade mi consejo es rotundo: ¡Velo sí! ¿Por qué no? Yo fui de las que se casó sin velo porque creía que era algo sólo reservado para las ceremonias religiosas y yo me casaba en un jardín y sólo por lo civil. No lo veía oportuno en ese momento, y ahora me arrepiento de tan siquiera haberlo intentado, haberme probado algún modelo para descubrir si iba o no conmigo realmente. Y es que, si algo he aprendido estos años como wedding blogger, es que sólo hay una ocasión para lucir un velo, y esa es el día de tu boda. ¡Piénsalo!

Romee Strijd con el modelo Ana y un velo catedral

Quizás he empezado por la conclusión, pero me era importante que tuvieras clara esta afirmación para que así puedas tomar tu propia decisión. El velo es el accesorio más icónico de una novia, y tal y como podemos leer en el maravilloso libro del 50 aniversario de Pronovias: “la utilización del velo es casi tan antigua como las ceremonias de matrimonio en casi toda la totalidad de culturas euroasiáticas”. Asociamos el velo a la imagen de una novia clásica, pero nos olvidamos que novias tan míticas como Bianca Jagger en los años 70 o más recientemente Kate Moss han llevado, a su estilo, un velo de novia. Descubre todos los velos de Pronovias aquí.

¿Cuándo lucir un velo de novia? No cometas mi error de pensar que porque te cases en un jardín no puedes lucir un velo de novia. Ya sea en una ceremonia íntima o ante mil invitados, en una boda en la playa o en un palacete, hay una opción de velo ideal para cada novia y tipo de celebración:

Velo catedral.

Es el más formal de todos, por lo que se suele reservar para ceremonias solemnes. Su largo mínimo es de 2,50 metros y suele ser más largo que la cola del vestido.

Velo capilla.

Junto al velo catedral son los más tradicionales y representativos de una novia. El velo capilla cae justo hasta el suelo y apenas se extiende unos pocos centímetros.

Una de nuestras novias reales con un velo capilla.

Velo vals o ballet.

Su largo va entre la rodilla y los tobillos de la novia, sin llegar a tocar el suelo.

Velos cortos.

Son los más informales, pero también los preferidos entre las novias americanas. Existen varios tipos dependiendo de la longitud del mismo. Pueden ser tan cortos como un birdcage viel (de estilo retro) o caer sólo hasta los hombros o hasta los codos. El más popular es el velo corto cuya longitud llega hasta la punta de los dedos. Por ejemplo, una novia muy famosa que llevó este tipo de velo ha sido la duquesa de Cambrige, Kate Middleton.

Una de nuestras novias reales con el modelo Princia al que añadió tirantes y un velo corto.

Mantilla.

Una pieza referente de la tradición española, confeccionada en encajes o en tul con bordes de encaje. La mantilla, o los velos ‘amantillados’, se caracterizan por su borde en ondas o redondeados.

Velo de doble capa.

‘Verlarse’ o cubrir el rostro de la novia con el velo es una de las tradiciones más bonitas de la novia, y que en la actualidad vuelve a recuperarse. Este tipo de velo, como su nombre indica, tiene dos capas de diferentes largos para permitir que la novia se cubra y descubra la cara con mayor comodidad (Aunque también puedes velarte con un velo de una sola pieza).

Velo tipo pirata, de casquete o ‘juliet cap’ (como el que llevó Kate Moss)… Existen distintos tipos de velos y formas de lucirlos. Los velos de tul de seda son los más bonitos, y bien puede ser lisos (sin adornos) o llevar distintos tipos de apliques como vivos, bordados o encajes, que pueden decorar tan solo el contorno o extenderse hacia el centro o final de la cola.

A la hora de elegir cuál será tu velo de novia sólo tienes que tener en cuenta los siguientes consejos:

-          Busca el modelo de velo que se adapte a tu estilo, personalidad y boda, y, sobretodo, que complemente a la perfección a tu look de novia.

-          Una regla fácil: si tu vestido es muy elaborado, con encajes o pedrerías, elige un velo simple y liso. Y, al contrario, si tu vestido es más sencillo y discreto, decántate por un velo con bonitos encajes y detalles.

-          Una elección segura y atemporal es elegir un velo del mismo tono o similar al de tu vestido de novia; aunque una tendencia que va cogiendo fuerza son los velos de colores, en tonos empolvados como el rosa, verde o azul.

-          ¡Imagina el peinado del día de tu boda! Hay tipos de velos que ya marcan un estilo concreto de peinado para su correcta sujeción. En general, los recogidos de moño bajo son los más favorecedores y fáciles para sujetar el velo, aunque cada vez más novias se atreven con el pelo suelto y el velo.

-          Ten en cuenta también detalles como si piensas quitarte el velo después de la ceremonia, si deseas ir velada (con velo en la cara) o no, etc.

 

Velo sí, velo no… Si sigues con esta duda sólo tienes que pasar por tu tienda Pronovias más cercana y probarte el velo que más te favorezca. Y recuerda nuestra conclusión…

Sólo hay una ocasión para lucir un velo, y esa es el día de tu boda

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